no descifres una persona, ¡atrévete a conocerla!
El otro día (ayer) nos encontrábamos estudiando la historia británica en clase, lo que me hizo pensar: desde que tengo memoria, el entorno que me rodea me ha tratado de enseñar que es muy fácil descifrar una persona sin saber nada de ella. El tipo de colores que viste, el tipo de ropa / accesorios que viste, su forma de caminar, de hablar, de pararse y comandarse a sí misma.
Hemos aprendido, (algunos de nosotros, no todos, -miembros de la humanidad-, sospecho que como mecanismo de supervivencia), a trazar conjeturas en nuestra cabeza sobre el individuo que tenemos frente a nuestros ojos ¡sin saber absolutamente nada de él/ella! ¿Por qué lo hacemos? ¿Quién nos ha enseñado a pensar que debe de importarnos el cómo nos vestimos, y cómo se visten los demás? - simplicar una imagen generalizada de una persona basándonos en algo tan incierto como su apariencia física.
En mi observación, y corta experiencia de vida, he notado que las personas que conforman mi entorno cotidiano (la ciudad donde resido) tienen una tendencia en darle más atención a cómo se viste una persona, más que la persona en sí, ¡sin siquiera darse la oportunidad de conocerla! Creo, firmemente, que esto es un error fundamental que muchos de nosotros seguimos cometiendo en nuestra época contemporánea, que siempre está en constante cambio.
¡No podemos descifrar a las personas, solo con verlas!, al ser todos nosotros, moldeados por contextos sociales y entornos multifactorialmente distintos. Es imposible predecir la conducta humana, porque nosotros mismos estamos siempre en constante cambio todos los días (aquí aclaro que si bien no puede predecirse la conducta humana, sí puede anticiparse, pero eso es un tema para otra entrada.) Las tendencias cambian, las modas cambian, las percepciones cambian ¡¿qué cosas no cambian?!
No somos las mismas personas que eramos hace 3 semanas, ni tampoco las mismas que eramos hace 3 años, debido a nuestra existencia multifactorial, que en conjunto con nuestras interpretaciones, acciones, reflexiones, conclusiones, deducciones, reacciones y decisiones, determinan lo que estemos pensando y viviendo de la forma en la que lo estamos haciendo “hoy por hoy”. No somos plumas en el viento, pero arquitectos de nuestro propio destino.
Somos responsables por nosotros, y la sociedad que nos rodea, porque formamos parte de la sociedad. ¡Podemos decidir reescribir nuestros hábitos y formas de pensar!
En un mundo de modas, y tendencias, ofrezco la siguiente perspectiva, como muchos lo han hecho antes, y como muchos lo harán después de mi. “Vístete como quieras, muévete como quieras, habla como quieras” (mientras no involucres de forma negativa en tu libertad a otras personas, les hagas daño, las perjudiques, o a ti mismo.) Al final del camino, llegará un momento donde dejaremos de existir, y la historia olvidará nuestros nombres (naturalmente.)
Querido lector, chin chin ¡salud! (brindis metafórico porque [hoy por, a la fecha que escribo esto] estoy en contra del alcohol.) ¡Brindemos por una existencia y camino de vida decidido, no definido, bajo nuestros propios términos y estándares. Por una vida sentida, bailada, celebrada, cantada, explorada, en forma individual y colectiva (it’s better people) llena de momentos maravillosamente memorables y de aprendizaje nacidos por nuestra propia elección! De nuevo, ¡tenemos el poder de decidir!, y con esta primera entrada, los invito a cuestionarse constantemente lo que pensamos, mientras lo pensamos y por qué lo pensamos.
Con todo esto, quiero llegar al siguiente punto: estamos hechos todos, de la misma materia prima. Somos humanos, nacidos de humanos y hechos de humanos, donde nuestra existencia es tan solo un minúsculo capítulo en la fábrica cósmica del espacio tiempo (algún día hablaré sobre el calendario cósmico). Todas las personas somos igualmente personas, que las otras personas. ¿Por qué dejamos que nos hagan creer que podemos descifrar a alguien solo por cómo se ve? Un individuo, o colectivo, no son solo un color, ni una prenda de ropa, ni un accesorio, ni una posesión, ¡somos mucho más que eso! Mi perspectiva es: “no descifres una persona, ¡atrévete a conocerla!”, y atrévete a vivir, como quieres, y decides vivir (sin hacerle daño, perjudicar o arrastrar alguien más, o a ti mismo.) ¡Salud! (metafóricamente.)
“No descifres una persona, ¡atrévete a conocerla!”